Fibromialgia

Ante todo es de vital importancia que sepan los enfermos de fibromialgia que podrán hacer ejercicios adecuados siempre y cuando no estén en grados máximos de afectación y que no tengan otras enfermedades que limiten o contraindiquen la práctica de ejercicio.

La edad habitual de presentación de la fibromialgia está entre los 45 a 55 años, y es frecuente que los enfermos sufran otras enfermedades y síndromes del aparato locomotor como por ejemplo tendinitis, artrosis, artritis, osteoporosis, etc.. Todas estas patologías debe ser valorada previamente por el médico antes de practicar ejercicio regular.

Muy recomendable practicarse una prueba de esfuerzo para descartar cualquier patología que contraindique la práctica de ejercicios. Está científicamente demostrado que el ejercicio físico aeróbico es eficaz e incluso necesario para conseguir una mayor calidad de vida. Pero siempre practicarlos de forma gradual.

Muchos enfermos de fibromialgia pretenden obtener ventajas inmediatas con el ejercicio y esto no es posible. La Fibromialgia se produce de forma progresiva y así también se produce cierto grado de recuperación. No se pueden esperar modificaciones en la calidad de vida aproximadamente hasta los seis meses o incluso un año de práctica continuada de los ejercicios.

La mayoría de las  veces el enfermo acepta muy mal tener que hacer ejercicio pues se cree incapaz de realizarlo o al haberlo intentado varias veces de forma inadecuada (lo que le puede llevar a resultados contrarios, a aumento de dolor o de contracturas).

El ejercicio ?Siempre? deber ser correcto y conducido por un fisioterapeuta o profesional conocedor del tema y siempre bajo prescripción médica individual para cada caso e incluso para cada fase del desarrollo de la enfermedad. Estos ejercicios deben acompañarse de un aprendizaje de técnicas de respiración.

No deben conformarse con un programa de ejercicios ?para la tercera edad? o ?gimnasia en el agua?. Los enfermos de Fibromialgia necesitan un programa de ejercicios específicos. Ya que existen personas de edad avanzada con buena salud que puede llevar a cabo mucha más actividad física que un enfermo.

El ejercicio induce de la liberación de unas sustancias que disminuyen nuestra percepción del dolor, mejora el rendimiento de los músculos aumentando nuestra resistencia, mejora el carácter , la forma y nuestra sensación de bienestar, permitiéndonos descansar mejor durante el sueño.

Si estás decidido a poner en práctica una rutina de ejercicios para mejorar tu enfermedad ten en cuenta que un programa adecuado debe incluir calentamiento, parte aeróbica suave, relajación y estiramientos, pero siempre bajo la vigilancia del experto y nunca antes de que lo autorice tu médico

¡¡Por tu Salud!!

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