La anemia

La anemia, a pesar de la sobre alimentación existente en nuestra sociedad avanzada, afecta cada vez a más personas. El hecho de alimentarse más de la cuenta o con los alimentos equivocados, la contaminación, el sedentarismo, van generando desequilibrio en muchos órganos que son los que deberían actuar, permitiendo que los nutrientes se absorbieran bien y que se eliminaran las toxinas. Todos estos hechos degeneran en una mala calidad/cantidad de nuestra sangre.

Los síntomas de la anemia se expresan en cansancio, palidez en el rostro, desinterés, bostezos continuados, hipersensibilidad, mareos y fatiga, entre los más comunes.

Y aunque normalmente todo se achaque a causas genéticas o de mera alimentación, el desorden de vida dónde se funciona a partir del estrés, la inseguridad, contribuye a generar el sentimiento de fatiga y debilidad que favorece el estado anémico.

Tanta tensión y sobre carga pasan factura al cuerpo y a la mente; más aún en las mujeres en las que se añade la pérdida periódica de sangre menstrual.

Hombres y mujeres nos encontramos en muchas ocasiones en un plano excesivo del "pensar, el deber, el tener que?" aumentando el ?estrés malo? en detrimento de nuestras funciones vitales. Vivimos en una sociedad de ?seres pensantes sin descanso? que les cuesta relajarse y tanto pensamiento mecánico ha ido sustituyendo a lo amoroso, lo sensitivo y lo natural.

¿Cómo puedo reducir esta sobrecarga vital para facilitar el buen funcionamiento de mi circulación y mi cuerpo? ¿Cómo puedo aumentar la absorción de los nutrientes que tomo con mi alimentación?

Ö        El primer paso sería observar tu alimentación, rebajando las grasas animales, los azúcares, los productos químicos y el exceso de harinas y sal. Incorporar alimentos con hierro y vitamina C (para fijar el hierro) acido fólico y vitamina B12 a nuestras comidas. Y vigilar no solo el qué sino el como. ¿Como te alimentas, cual es tu postura, tu tiempo etc.?.

Ö        En lo que respecta a la actividad física, el ejercicio adecuado activa la calidad de la circulación de tu sangre y su oxigenación para ayudar a sentir menos fatiga. No me refiero a pegarse palizas en el gim, sino a activar el cuerpo y hacer que se revitalice al menos 2/3 días por semana.

Ö        Por último y no menos importante, hay que observarse desde la mente, y comprender que nuestra forma de pensar, ?estar baj@?, ?falto de energía?, ?débil? puede llegar a generar una excesiva auto-identificación con nuestra debilidad y generar un desequilibrio físiológico.

¿Quieres comprobar como tu forma de pensar puede reafirmar tu debilidad y agravarla, o potenciar tu salud?

¿Quieres aprender técnicas para liberarte ese decaimiento que te genera trastornos en la sangre, que te ocasionan los síntomas de depresión o ansiedad?

Comienza a observar tu forma de vida y siente como tus emociones influyen también en tu salud!!.

María Becerril, PCC

Coach certificado de salud y bienestar con PNL

" Primero cambiamos de hábitos luego los hábitos nos cambian a nosotros mismos."

blog; www.contagiatedesalud.com

maria@salutis.es

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