La meningitis es una de las enfermedades más temidas por los padres y por las autoridades sanitarias. No obstante cada vez que en un noticiario aparece una información respecto a que algún centro escolar u hospitalario ha protagonizado un caso de este tipo de afecciones las alarmas de las administraciones públicas y privadas se disparan. La meningitis es mortal y los que sobreviven pueden tener el resto de sus vidas problemas crónicos de músculos, ceguera, sordera o disfunción del sistema nervioso.

La inflamación de las meninges responde a dos tipos de problemas. El primero es a causa de un virus mientras que la segunda es por bacterias. Ambos tipos de enfermedades presentan los mismos síntomas sin embargo son totalmente diferentes sus desenlaces y tratamientos y por ello el médico debe hacer los análisis pertinentes. El que dirá si se trata de un tipo de enfermedad o de otro que una punción lumbar para obtener una muestra del líquido cefalo-raquídeo.

La meningitis viral es más leve que la bacteriana. De hecho se considera que es benigna y que sus secuelas prácticamente son ningunas. Sin embargo la infección bacteriana, originada por el neumococo, puede provocar otro tipo de tratamiento y debido a las consecuencias que deja en el cuerpo pueden provocar la pérdida de independencia física de una persona.

La enfermedad, si es causada por virus, se puede tratar con antivirales. Por su parte cuando es el neumococo, una bacteria que vive sin provocar problemas al cuerpo en las fosas nasales de las personas pero que cuando se desplaza a otra parte del cuerpo crea enfermedades, ha de tratarse con antibióticos. Este tipo de curación es más agresivo y por tanto necesita ser más vigilado por un médico ya que en el caso de que no se haga bien puede provocar una recaída más grave.

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